martes, 28 de febrero de 2012

……..¿MISA MONÓOOOOOTONA?................

……..¿Misa monóooooootona?................


Cuando mi buen amigo JGP quería hablar del tema, empezaba por definir para todos el término Monotonía como el Diccionario de la Real Academia dixit:

«Uniformidad, igualdad de tono en quien habla, en la voz, en la música, etc. Falta de variedad en cualquier cosa». Y, por con­siguiente, Monótono: «Que ado­lece de monotonía».

Por tanto, ¿la celebración de la misa, y cualquier acción litúr­gica, debe ser monótona? Todo lo que pronuncian los lectores, los monitores, los sacerdotes y demás ministros, ¿debe llevar la marca «monotonía» en su etiqueta o no?
Acudamos a nuestra conocida y querida guía seminarística, la Institutio General del Misal Romano cuando dice:

En los textos que han de pronunciar en voz alta y clara el sacerdote o el diácono o el lector o todos, la voz ha de corresponder a la índole del respectivo texto, según se trate de lectura, oración, moni­ción, aclamación o canto; tén­gase también en cuenta la clase de celebración y la solemnidad de la asamblea. Y naturalmente de la índole de las diversas len­guas y caracteres de los pueblos.
En las rúbricas y normas que siguen, los vocablos “pronunciar” o “decir” deben entenderse lo mismo del canto que de los reci­tados, según los principios que acaban de enunciarse» (nº 38).

Por tanto, de monotonía nada de nada mucharejillos. Todos debemos ser cons­cientes de la índole del texto que vamos a pronunciar o cantar, y darle el tono adecuado a su importancia y significado. No es lo mismo, pues, una monición que una oración presidencial; la lectura de unas preces o la procla­mación de la palabra de Dios; no es lo mismo un canto de entrada, por ejemplo, que el Sanctus; muchísimo menos lo será la entonación de la gran prex eucarística que otra de las oraciones.

Aquí entra en juego uno de los lenguajes que tenemos más des­cuidados en la liturgia: el para­verbal. Y es una lástima, ya que, usando bien de él, podemos comunicar mucho mejor y, así, facilitar esa participación activa tan querida por la misma natu­raleza de la liturgia.

Así pues, si la misa es monótona que no culpen a la Señora Liturgia que tanto queremos sino a los liturgos descuidados, a los que hoy reprochamos. ¡Que cada palo aguante su vela! 
                                                                                                    Espera el próximo Flash… ¡es una nota!

1 comentarios:

Estoy totalmente de acurdo, la liturgia no es monótona, está muy equivocado quien así lo afirme; tal vez no está teniendo en cuenta la palabra que comúnmente se utiliza para todo acto litúrgico; me refiero a que siempre hablamos de una "CELEBRACIÓN LITÚRGICA".
La misma palabra "celebración" ya denota alegría, gozo festejo...
La responsabilidad de la monotonía debe recaer en cada celebrante (Presidente y fieles) quienes en ocasiones no tenemos en cuenta que "La Liturgia nunca es propiedad privada de alguien, ni del celebrante ni de la comunidad en que se celebran los misterios" (Cfr, Ecclesia de Eucharistia #52); en ocasiones, por terminar rápido se omiten cosas o se dicen a la carrera distorsionando el verdadero sentido o haciéndole perder su profundidad y dinamismo.
Por otro lado, es preocupante observar a aquellos que, para evitar la monotonía, convierten la Celebración Litúrgica en un "espectáculo", quitando del centro el Misterio Pascual de Cristo.

Finalmente recordemos que "La Sagrada liturgia es un lugar de encuentro con Jesús" (Cfr. Ecclesia in America # 12). ¿Será posible que el encuentro con Jesús sea monótono?

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