La liturgia romana inicia desde hace siglos el ciclo cuaresmal con la bendición e imposición de la ceniza. Antes se realizaba únicamente sobre los penitentes públicos y tenía lugar antes de la Misa; ahora tenemos la costumbre de imponerla a todos los fieles y generalmente su rito de bendición se tiene dentro de la misa. Tiene además una doble fórmula que se puede ir alternando: “Recuerda, hombre que eres polvo y en polvo te convertirás” (la más antigua) o bien: “Conviértete y cree en el Evangelio”.








